Objetivos y Metodología

El Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas trae al presente futuros posibles, a través de escenarios de ficción. Paradójicamente, para establecer una verdadera discusión, a veces no es necesario plantear un debate, sino habitar una ficción. Es decir, explorar, dentro de un marco narrativo específico, las aristas, las controversias, las polémicas, las disidencias, las intrigas, las dudas, las cosas inexplicables, los interrogantes, los temores, etc., que interpelan a los interlocutores y les alejan de sus respectivas posiciones y certezas.

Objetivos:

  • Redescribir el presente a partir de un escenario disruptivo.
  • Desplegar espacios de discusión que activen contextos críticos.
  • Especular acerca de lo posible, en marcos específicos.
  • Ensayar formatos epistémicos, más allá de la academia.
  • Desafiar las preconcepciones y el sentido común.
  • Resituar los saberes expertos y componerlos con otros saberes.
  • Poner a prueba los vocabularios y las gramáticas dadas por sentado.
  • Formular(se) preguntas y dejarse interpelar.
  • Rebasar las lógicas de la solución: el GCFP no trata de solucionar los problemas, sino de desplegarlos.

Metodología:

  1. Imaginar un escenario político radical.
  2. Constituir un Gabinete de Crisis.
  3. Acondicionar el encuentro mediante un mínimo atrezo, un vestuario adecuado y una configuración espacial que favorezca la circulación de la palabra y la performatividad.
  4. Invitar a unos expertos en la materia.
  5. Explicar de manera clara, al principio de cada encuentro, las reglas del proceso y el objetivo del encuentro: traer al presente dicho futuro posible.
  6. Introducir la ficción política.
  7. Indicar el momento en el que se entra en la ficción. Una vez dentro de la ficción, nadie debe abandonarla, hasta el final del encuentro.
  8. Presentar el problema y a los expertos, mediante una pequeña introducción.
  9. Dar la palabra a los expertos para que, mediante una pequeña intervención, enmarquen la discusión.
  10. Abrir paso al debate.
  11. Limitar el tiempo: el Gabinete ha de aportar una respuesta en 48 horas.
  12. Levantar acta de las sesiones que serán compartidas con todos, posteriormente.

* Observaciones:

  • Cuanto más radical sea el escenario, más desafiante será la discusión.
  • Es muy importante insistir en que, una vez se entra en la ficción, nadie salga de ella. Cuando se abandona el espacio de la ficción, tiende a decaer el nivel del debate.
  • La presentación introductoria, a cargo del/los experto/s, no debería durar más de 10 minutos. El objetivo no es que imparta/n una conferencia, sino que introduzca/n su perspectiva respecto al problema y sitúe/n el debate bajo una primera aproximación específica. Dentro de la ficción, se le/s ha sacado de la cama a las tres de la mañana y acude/n de urgencia al Gabinete para aportar su opinión acerca del problema.
  • Se recomienda que, en cada sesión, no haya más de dos expertos, para que no monopolicen la palabra.
  • Tras su intervención, los expertos se incorporan al debate, como un miembro más de la mesa de reflexión.
  • Se recomienda que haya un moderador que mida los tiempos y garantice la fluidez de las intervenciones.
  • El tiempo ha de ser limitado para que los argumentos sean precisos y directos. Dentro de la ficción, el Gabinete de crisis durará 48 horas. Se puede dividir la edición en diferentes jornadas, si bien se recomienda que, dentro de la ficción, el gabinete transcurra dentro de las mismas 48 horas, para forzar los cruces de argumentos.
  • Las sesiones son abiertas y gratuitas.
  • En tanto que un evento dotado de una cierta performatividad, el resultado de cada gabinete será diferente. Es imposible predecir un resultado, ni garantizar su éxito, cada vez.
  • En caso de que se registre la sesión, es importante que la cámara no sea intrusiva. Puede frenar la espontaneidad del debate y las intervenciones. Un registro sonoro es aconsejable para la posterior redacción de las actas.
  • Una ficción puede tener varias sesiones, con varios expertos. Pero, en la medida de lo posible, es mejor no repetir una ficción. Lo divertido es imaginar ficciones nuevas, cada vez.
  • Y, lo más importante: el Gabinete de Crisis de Ficciones Políticas no sirve para nada. Cualquier intento de encontrarle una funcionalidad específica o un rendimiento particular, cancelará su potencia.